- esta web es exclusiva para profesionales veterinarios
- Remitir un caso veterinario
- Carrito
Los tumores uroteliales o de vías urinarias inferiores representan un 2% de los tumores malignos diagnosticados en la especie canina1. Obtener un diagnóstico definitivo de estas lesiones es necesario para establecer una terapia dirigida y tratar la enfermedad local.

El carcinoma urotelial (anteriormente conocido como carcinoma de células transicionales) es, con diferencia, el tumor más frecuente del tracto urinario inferior en perros y gatos.
Sin embargo, no es el único tipo de neoplasia que puede desarrollarse en esta región.
En menor medida, también pueden aparecer carcinomas de células escamosas, adenocarcinomas, leiomiosarcomas y sarcomas indiferenciados, entre otros.
Cada uno de estos tumores tiene características biológicas y comportamientos distintos, por lo que un diagnóstico preciso es clave para establecer el tratamiento más adecuado y valorar el pronóstico1.
Existen varios métodos para la obtención de un diagnóstico definitivo:

Desafortunadamente, tras años usándose parece no tener una especificidad tan alta, ya que no es infrecuente que un paciente con una muestra positiva no tenga ni desarrolle más tarde un carcinoma urotelial, lo cual limita de forma significativa el valor de esta prueba.
Gracias a la estrecha colaboración entre el Servicio de Oncología y el Servicio de Diagnóstico por Imagen, realizamos la obtención de muestras para diagnóstico citológico mediante sondaje traumático ecoguiado en aquellos pacientes con sospecha de neoplasia urotelial, bien por visualización directa en ecografía o a través de tomografía en el caso de neoplasias uretrales intrapélvicas o carcinomas prostáticos.
Este método permite realizar la toma de muestras y el estadiaje del paciente en el mismo día acortando los tiempos de sedación o anestesia.
Asimismo, nos permite tener un diagnóstico citológico del tumor primario en la mayor parte de los pacientes. Además, en algunos casos con el sondaje traumático se pueden obtener fragmentos de tejido tumoral, siendo posible enviar este tejido para evaluación histopatológica.
Bajo sedación del paciente, se realiza el sondaje uretral. Opcionalmente, puede realizarse un pequeño corte en el extremo de la sonda urinaria para ejercer un efecto de corte sobre la lesión tumoral. Sin embargo, no utilizamos esta técnica, ya que puede producir importantes escoriaciones en la mucosa uretral y, en ocasiones, una rotura uretral.
En función de la posición de la lesión tumoral, inicialmente, en ocasiones, es necesario vaciar parte del contenido vesical para facilitar la visualización de lesiones en el cuello vesical y en la uretra.
Una vez posicionado el extremo de la sonda en el tumor primario, mientras un ayudante ejerce presión negativa en la sonda con una jeringuilla, se realizan movimientos continuos con la sonda atravesando la lesión.
Normalmente, con estos movimientos se comienza a ver material macroscópico y sangre en la jeringa de succión, lo que indica alta probabilidad de contener muestra para citología.

Mientras se realizan los movimientos, es necesario intercalarlos con una succión de orina para ir recogiendo el material tisular obtenido. Con ello, podemos llenar varias jeringas de orina y material de diagnóstico. En el caso de lesiones limitadas a la próstata, en ocasiones, es necesario introducir suero fisiológico para recolectar posteriormente el material.

En el laboratorio debemos realizar una centrifugación o “cytospin” de las muestras con orina para realizar una concentración de células diagnósticas.
Por último, dispondremos varias muestras de orina en fresco y muestra centrifugada sobre distintos portaobjetos y se enviarán para un diagnóstico citológico.
De esta forma somos capaces de obtener, en la mayoría de los pacientes con este tipo de tumor, una muestra representativa que puede ser derivada a histopatología para su estudio, permitiendo que el paciente abandone nuestras instalaciones y regrese a su casa con mínimas molestias y riesgos.
Agradecimientos: Muchas gracias a nuestro compañero del Servicio de Oncología, Pedro Esteban y a todos los compañeros de Diagnóstico por Imagen.