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Pastor Belga de Malinois, hembra castrada de 7 años. Remitido al Servicio de Urgencias del Hospital Puchol por taquipnea aguda tras un episodio de vómitos.
Los tutores del paciente refieren que ha presentado vómitos intermitentes durante los últimos 5 días, con contenido alimenticio y bilioso. En las últimas 12 horas ha comenzado con dificultad respiratoria, taquipnea y decaimiento. No ha tenido acceso a sustancias tóxicas y su dieta habitual no ha cambiado.
En la exploración física el paciente se muestra decaído. Presenta una frecuencia respiratoria de 60 respiraciones por minuto. La auscultación revela crepitaciones y sonidos bronquiales aumentados, predominantemente en el hemitórax derecho. La frecuencia cardiaca es de 120 latidos por minuto, con un ritmo regular y sin soplos audibles. Se observa una leve deshidratación (5%) y temperatura rectal de 39,6ºC.
En base a los hallazgos, se opta por la realización de un estudio radiográfico.



Se trata de un estudio radiográfico de un perro esqueléticamente maduro en proyecciones lateral derecha, izquierda y ventrodorsal.
Los hallazgos radiológicos más relevantes son un aumento focal de la opacidad pulmonar en la zona de proyección del lóbulo medio derecho, pudiendo delimitar el margen craneal de dicho lóbulo (signo lobar) y perdiendo los límites de la silueta cardiaca (signo de obliteración de bordes). Además, se distingue el recorrido de un bronquio con opacidad gas en su interior, compatible con un broncograma aéreo.
En conclusión, se trata de un patrón alveolar marcado en el lóbulo medio derecho.
En este caso, en base a la anamnesis y hallazgos de diagnóstico por imagen es fundamental considerar varios diagnósticos diferenciales, entre ellos:
Se trata del principal diagnóstico diferencial en este caso, ya que los episodios de vómitos pueden dar lugar a la entrada accidental de contenido gástrico en las vías respiratorias.
En perros, el lóbulo más afectado es el medio derecho, esto se debe a la anatomía del árbol traqueobronquial, en el cual la rama que conduce al lóbulo medio derecho se origina de forma más directa y vertical a partir del bronquio principal derecho. Por lo tanto, el contenido aspirado tiende a seguir la trayectoria con menor resistencia guiado por la gravedad.
El patrón visualizado podría deberse a una infección bacteriana primaria, sin necesidad de aspiración, aunque en este caso por la distribución y la historia clínica se considera menos probable.
Estas patologías pueden causar un patrón alveolar, sin embargo, en el caso de el edema pulmonar cardiogénico esperaríamos otros hallazgos como cardiomegalia o distribución bilateral. En el caso del edema no cardiogénico la distribución suele ser más difusa.
Un proceso hemorrágico, por traumatismo o déficits de la coagulación, puede causar un patrón alveolar. Este diagnóstico se debe contemplar cuando existen signos de sangrado, anemias o evidencias de alteraciones de la coagulación.
En estos casos se produce un colapso del lóbulo afectado, con pérdida de volumen pulmonar. Se considera menos probable ya que en estos casos aparece un desplazamiento de las estructuras mediastínicas al lado afectado.
En esta patología se produce una rotación del lóbulo pulmonar, comprometiendo el flujo sanguíneo y aéreo al lóbulo afectado, lo que da lugar a la aparición de un patrón alveolar debido a la consolidación pulmonar. Normalmente se presenta con dificultad respiratoria y derrame pleural, por lo que en este caso es menos probable.
Una masa pulmonar puede manifestarse con un patrón similar, aunque en este caso se considera menos probable.
La neumonía por aspiración es una condición grave que se desarrolla cuando una infección bacteriana secundaria a la aspiración de material digestivo provoca una neumonitis. Este proceso inflamatorio en los pulmones pueden llevar a complicaciones severas, por lo que su diagnóstico y tratamiento oportuno son cruciales para la recuperación del paciente.
El diagnóstico inicial de la neumonía por aspiración se basa principalmente en estudios radiográficos y la historia clínica por la presencia de vómitos y/o regurgitaciones. Es fundamental realizar pruebas analíticas; un parámetro clave en este monitoreo es la leucocitosis con neutrofilia, que indica una respuesta inflamatoria significativa. Además, la medición de la proteína C reactiva (PCR) proporciona una evaluación cuantitativa de la inflamación.
Sin embargo, en aquellos casos donde las imágenes radiográficas no muestran una afectación clara del lóbulo craneal derecho o del lóbulo medio derecho, es recomendable realizar procedimientos adicionales como el lavado broncoalveolar con cultivo y antibiograma y tomografía computarizada (TC) para excluir el resto de diagnosticos diferenciales.
Es importante destacar que, dependiendo de la posición del paciente al momento de la aspiración, el lóbulo pulmonar afectado puede variar.
Durante la hospitalización, a diferencia de los cambios radiográficos, que pueden tardar en resolverse, la PCR es un excelente parámetro para la monitorización continua de la inflamación.
Para complementar el monitoreo clínico, se lleva a cabo un T-FAST (evaluación rápida con ecografía torácica) de forma diaria para observar la presencia de líneas B y detectar así posibles derrames pleurales paraneumónicos, especialmente en casos graves de neumonía. Las pruebas de PCR, hemograma y las radiografías se realizan cada 48 horas para evaluar la respuesta al tratamiento.
El manejo inicial de la neumonía por aspiración se centra en la estabilización del paciente. En aquellos casos en los que el paciente presenta hipoxemia, taquipnea o distress respiratorio, es fundamental iniciar la oxigenoterapia. En situaciones más graves, la ventilación mecánica puede ser necesaria para asegurar una adecuada oxigenación.
Debido a la naturaleza grave de la enfermedad, se suele iniciar rápidamente un tratamiento antibiótico de amplio espectro. Es importante investigar la causa primaria digestiva para iniciar un tratamiento acertado.
La fluidoterapia es un componente importante del tratamiento, pero debe aplicarse con precaución, ya que la neumonía por aspiración puede causar un aumento de la permeabilidad pulmonar, lo que puede resultar en un edema pulmonar si no se controla adecuadamente el volumen de líquidos administrado. La monitorización cuidadosa de los líquidos es clave para evitar complicaciones adicionales. Las nebulizaciones con suero fisiológico puede ayudar a fluidificar el contenido y disminuir los exudados.
Es esencial mantener una vigilancia constante sobre la frecuencia respiratoria, la temperatura corporal y la saturación de oxígeno del paciente.
En conclusión, la neumonía por aspiración es una condición compleja que requiere un enfoque diagnóstico y terapéutico multidisciplinario. La identificación temprana, el tratamiento oportuno y el monitoreo constante son esenciales para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes afectados.
Muchas gracias a nuestras compañeras por compartir este caso clínico: