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Coincidiendo con el Congreso Vetmadrid 2024 organizado por @AMVAC (Asociación Madrileña de Veterinarios de Animales de Compañía), este año dedicado a “Medicina y Cirugía del Sistema digestivo y de la Nutrición”, nuestras internistas @Isabel Rodríguez y @Rebeca Movilla, nos cuentan los avances más significativos que, desde su punto de vista, podemos destacar en veterinaria de pequeños animales
En los últimos años, han tenido lugar importantes avances en gastroenterología veterinaria con la puesta a punto nuevas técnicas diagnósticas. La actual metodología facilita la identificación y caracterización de ciertas enfermedades, además de proporcionar información valiosa sobre su fisiopatología:
El rADN marcado es usado para detectar las bacterias mediante la microscopía de fluorescencia en biopsias. El FISH es complementario a, y en algunos casos superior a, las técnicas tradicionales, como cultivo y PCR, ya que no solo detecta la presencia de bacterias,sino también su localización y su relación con las células en las secciones tisulares. Esta técnica puede realizarse sobre los bloques histológicos.
El punto negativo es que no proporciona datos sobre la sensibilidad de las bacterias a los antibióticos. Su uso es especialmente útil en aquellos casos en los que la principal sospecha es que exista una infección bacteriana subyacente (presencia de enteritis neutrofílica o granulomatosa, colangiohepatitis, etc) por bacterias difíciles de detectar y en las que su aislamiento en cultivo no garantizaría una relación causa efecto (situación frecuente en cultivos de mucosa intestinal).

El sistema de cápsula endoscópica consiste en 4 cámaras, una fuente de luz, una memoria interna y 15 horas de batería. La cápsula mide 11 x 31 mm y pesa aproximadamente 4 g. Es administrada al paciente por vía oral tras 12-24 horas de ayuno y se mueve por el tracto gastrointestinal con el peristaltismo, obteniendo imágenes en 360º. Las imágenes son interpretadas con ayuda de un software.
La cápsula endoscópica es empleada sobre todo para investigar sangrados o lesiones en la mucosa intestinal, principalmente yeyunal, que no son detectados, bien por falta de sensibilidad o bien por falta de alcance, por los medios de diagnóstico habituales (ecografía, endoscopia).
El inconveniente de esta técnica es que solo permite la visualización, pero no la intervención activa, como obtención de biopsias u otros procedimientos, posibles mediante la endoscopia tradicional.
Los biomarcadores pueden ser útiles clínicamente, para detectar y monitorizar la enfermedad. Varios han sido investigados en la última década y suponen una promesa significativa como herramienta diagnóstica. Estos biomarcadores incluyen, proteína C reactiva, para cuya cuantificación en suero existen varios tipos de pruebas a disposición clínica.
El microbioma intestinal consiste en varios cientos de especies bacterianas, sus genes y sus metabolitos. Juega un papel importante en la salud de los enterocitos, en la digestión, en la prevención de infecciones por enteropatógenos y en la regulación del sistema inmune.
Se piensa que un microbioma alterado puede afectar negativamente al sistema inmune y se ha asociado con enteropatías crónicas, tanto en medicina humana como veterinaria.
Este desequilibrio en la microbiota y su función o disbiosis, puede conducir a una disminución de la conversión de los ácidos biliares primarios a secundarios en el intestino, provocando la diarrea conocida como “diarrea de ácidos biliares”, además puede causar o afectar a otras enfermedades gastrointestinales, por ello la evaluación del microbioma puede resultar valioso a la hora de tratar y monitorizar enfermedades digestivas.
El ID es un ensayo cuantitativo rápido mediante PCR, que cuantifica 8 grupos de bacterias en las heces (bacterias totales, Faecalibacterium spp., Turicibacter spp., Streptococcus spp., Escherichia coli, Blautia spp., Fusobacterium spp y Clostridium hiranonis) y refleja cambios en la microbiota como un valor único. Un ID negativo indica una microbiota fecal normal y un ID positivo indica la presencia de disbiosis. Cuanto mayor sea el ID, más anormal será la microbiota.
Un ID de 0 tiene una sensibilidad de un 84% y una especificidad del 86% para diferenciar disbiosis de normobiosis.

Además del avance en ciertas técnicas diagnósticas, en los últimos años se ha estado gestando un importante cambio en la aproximación diagnóstica clínica de las enteropatías crónicas en perros.
Actualmente, se clasifican conforme a la respuesta a ensayos terapéuticos secuenciales como:
Antibióticos, como el metronidazol o la tilosina, se han usado durante décadas en perros con enteropatía crónica que responde al tratamiento antibiótico, lo que ha supuesto un aumento en la resistencia a los antibióticos y efectos deletéreos sobre la microbiota intestinal.
En los últimos años, la aproximación clínica de este tipo de enteropatías ha evolucionado gradualmente hacia el abandono del uso de antibióticos y su reemplazo por otros tratamientos, con el objetivo de restaurar una microbiota diversa y funcional.
Un equipo de investigación ha propuesto recientemente una nueva clasificación de las enteropatías crónicas cambiando el término enteropatía crónica que responde al tratamiento antibiótico por enteropatía crónica que responde a la modulación de la microbiota.
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Referencias bibliográficas:
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