Enfermedad degenerativa valvular

¿Qué es la enfermedad degenerativa valvular?

La enfermedad degenerativa valvular es una enfermedad degenerativa y crónica principalmente de las válvulas auriculo-ventriculares. La válvula que se afecta con más frecuencia es la válvula mitral, aunque también se puede ver alterada la válvula tricúspide. Esta enfermedad es muy común en perros y menos frecuente en gatos.

Afecta especialmente a perros de razas pequeñas y, presentan una predisposición especial, razas como el Cavalier King Charles Spaniel, Caniche, Shih Tzu, Bichón maltés, Chihuahua, Cocker spaniel, Schnauzers miniatura y Yorkshire. Esta enfermedad también se puede ver en algunas razas más grandes y en perros mestizos.

La edad de presentación es a partir de los 6-8 años, pero en razas como el Cavalier puede presentarse en edades muy tempranas. No se conoce la causa, aunque se sospecha que pueda tener un componente genético.

¿Cuál es la evolución de la enfermedad?

Esta enfermedad se caracteriza por la aparición de una serie de cambios en la válvula que alteran su morfología normal. Aparecen pequeños nódulos fibrosos en las hojas valvulares que hacen que se engrosen y pierdan su forma natural. Con el tiempo la válvula no funcionará correctamente e inducirá una serie de cambios en el corazón.

Durante la sístole (contracción del ventrículo izquierdo para expulsar sangre en la aorta) la válvula no se cierra de forma hermética y la sangre pasa del ventrículo izquierdo a la aurícula izquierda produciendo lo que se conoce clínicamente como soplo cardiaco. El paso de sangre en la aorta será inferior y se activarán unos mecanismos para poder acoger más sangre y compensar el déficit de sangre inducido por la válvula incompetente. Estos cambios causan de forma crónica que el corazón se dilate y no pueda gestionar de forma correcta el exceso de sangre.

En la fase avanzada de la enfermedad cuando el corazón se encuentra muy dilatado se produce el acúmulo de sangre en las venas pulmonares y como consecuencia la aparición de edema pulmonar. Esta fase se conoce como insuficiencia cardiaca congestiva.

Fases de la enfermedad degenerativa valvular y síntomas

Muchos perros en las primeras etapas de la enfermedad no tienen signos clínicos o son tan sutiles que generalmente no son percibidos por el dueño. En esta fase, generalmente, es posible identificar la presencia de soplos durante una visita clínica en el veterinario. En las fases más avanzadas pueden aparecer signos clínicos como intolerancia al ejercicio, tos, dificultad para respirar, aumento de la frecuencia respiratoria, debilidad o síncopes.

Desde el punto de vista médico se diferencian 4 fases. La guía para el diagnóstico y tratamiento de cada fase se encuentra en el consenso redactado por el Colegio Americano Veterinario de Medicina Interna en el año 2009 (Guidelines for the Diagnosis and Treatment of Canine Chronic Valvular Heart Disease):

– Fase A: pacientes con predisposición a alteraciones valvulares pero que en este momento la válvula es normal.

– Fase B: se subclasifica en dos estadios.

Fase B1: la válvula está alterada pero no se observan cambios estructurales en el corazón.
Fase B2: la válvula está dañada y el corazón ha sufrido cambios, pero el paciente no tiene síntomas clínicos.

– Fase C: fase avanzada en la que la válvula está dañada, el corazón dilatado y el paciente presenta síntomas clínicos de insuficiencia cardiaca congestiva (aumento de la frecuencia respiratoria, disnea, etc.).

– Fase D: pacientes en tratamiento que no responden de forma apropiada a este y necesitan incrementar la dosis de los fármacos o cambiarlos.

¿Cómo diagnosticar la enfermedad degenerativa valvular?

Una prueba sencilla que aproxima nuestro diagnóstico es la auscultación cardiaca. La enfermedad valvular degenerativa de la válvula mitral se caracteriza por un soplo holosistólico, de intensidad variable, en la zona apical del corazón. Es importante recalcar que la intensidad del soplo no se corresponde con la gravedad de la enfermedad. Para determinar el grado de lesión valvular y la presencia o ausencia de alteraciones estructurales es necesario realizar pruebas de imagen complementarias como son las radiografías de tórax y la ecocardiografía.

La radiografía de tórax: es una prueba poco invasiva que permite valorar tanto el corazón como los vasos y el parénquima pulmonar.
En fases avanzadas es posible observar un aumento de la silueta cardiaca, dilatación de los vasos pulmonares e incluso identificar signos de insuficiencia cardiaca congestiva como es el edema pulmonar.

La ecocardiografía: es una herramienta muy útil y poco invasiva que nos permite valorar, de forma precisa, las estructuras cardiacas y la funcionalidad cardiaca.

El electrocardiograma: se puede incluir para el diagnóstico de arritmias supraventriculares o ventriculares que pueden aparecer y complicar el cuadro cardiológico.

Ambas pruebas se utilizan tanto en el diagnóstico como en la monitorización de la enfermedad. Pueden ser útiles también pruebas hematológicas como el NT-proBNP y la Troponina I.

Para el diagnóstico precoz de la enfermedad se recomienda realizar como mínimo una visita clínica donde se ausculte al paciente. En caso de evidenciarse un soplo se aconseja realizar pruebas complementarias como radiografías de tórax y una ecocardiografía. Las revisiones serán indicadas en función de la fase en que se encuentre la enfermedad.

Radiografía de tórax de un perro con aumento de la frecuencia respiratoria y disnea.

En la radiografía se observa un grave aumento de la silueta cardiaca con mayor dilatación de la aurícula y del ventrículo izquierdo.
Además, se observa un patrón alveolar en lóbulos pulmonares caudales y región perihiliar compatible con edema pulmonar cardiogénico.

Ecocardiografía de un perro con enfermedad degenerativa valvular.

Es evidente un aumento del espesor de las hojas de la válvula mitral que además no se alinean correctamente. También se observa una grave dilatación de la aurícula izquierda como consecuencia del mal funcionamiento de la válvula.

Tratamiento para la enfermedad degenerativa valvular

La enfermedad puede ser tratada farmacológicamente o de forma quirúrgica. Recientemente han sido descritas diferentes técnicas quirúrgicas (reparación de la válvula o sustitución por prótesis valvulares) que pretenden recuperar la función de la válvula y evitar la progresión de la enfermedad. Dichas técnicas no están exentas de complicaciones y aún presentan una elevada tasa de mortalidad además de un coste elevado.

El tratamiento farmacológico tiene dos objetivos: reducir la progresión de la enfermedad en las fases iniciales y tratar los síntomas de insuficiencia cardiaca congestiva en las fases avanzadas.

Actualmente, existe solo un fármaco, el pimobendan, que retrasa la aparición de la insuficiencia cardiaca congestiva en pacientes en fase B2. En pacientes en fases avanzadas es necesario utilizar un plan terapéutico multimodal.

Jaula de oxigenación con control de temperatura y humedad para pacientes con problemas respiratorios.

Farmacológicamente se utilizarán múltiples moléculas como son los diuréticos, vasodilatadores, inótropos positivos, fármacos antiarrítmicos y oxigenoterapia.

También es importante reducir la actividad física del paciente y realizar un control adecuado del peso.

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