Síndrome respiratorio en razas de perros braquicéfalos La importancia de realizar un enfoque multidisciplinar

Nuestras compañeras Isabel Rodríguez (Servicio de Medicina Interna) y Raquel Salgüero (Servicio de Diagnóstico por Imagen) colaboran en la redacción de este manuscrito para realizar, de forma conjunta, una actualización del síndrome respiratorio obstructivo en los perros de raza braquicefálica.

El enfoque multidisciplinar nos permite abordar de forma muy completa esta patología tan compleja. La caracterización precisa del síndrome y su corrección temprana, son indispensables para mejorar el pronóstico, sobre todo en países como el nuestro, con temperaturas estivales elevadas.

¿Qué es el síndrome respiratorio obstructivo de las razas braquicéfalas?

El síndrome respiratorio obstructivo de razas braquicéfalas está provocado por un grupo de anomalías primarias del aparato respiratorio que incluyen la estenosis de narinas, la elongación del paladar blando, la hipoplasia traqueal, los pliegues faríngeos redundantes y la presencia de cornetes nasales en la nasofaringe.

Estas anormalidades conducen a la aparición de un flujo de aire inspiratorio turbulento y de presiones negativas importantes en la fase de inspiración, lo que puede producir cambios secundarios (edema e inflamación de la mucosa, eversión de ventrículos laríngeos, eversión de tonsilas, colapso laríngeo, faríngeo y traqueal) que agravan el proceso obstructivo. Muchos de los cambios secundarios son irreversibles.

En muchos de los animales afectados, también se pueden detectar anomalías en el tracto digestivo como son la macroglosia, las hernias hiatales (primarias o secundarias), la esofagitis y las hipertrofias pilóricas.

Estas anomalías pueden estar asociadas a síntomas digestivos que complican el cuadro respiratorio, por ejemplo, pueden provocar vómitos y/o regurgitaciones que predisponen al animal al desarrollo de bronconeumonías por aspiración.

Se ha hipotetizado que el esfuerzo inspiratorio anormal que presentan estas razas puede ser suficiente para agravar o incluso provocar la aparición de hernias hiatales y reflujo gastro-esofágico.

¿Cuáles son las razas de perros braquicéfalos y su edad de presentación?

Este síndrome ha sido descrito en múltiples razas de perros braquicéfalos, incluyendo principalmente el Bulldog Inglés y Francés, Carlino, Shih Tzu, Boxer,  Lhasa Apso, Pequinés, Shar-pei, Boston Terrier y Cavalier King Charles.

Se diagnostica generalmente a la edad de 2 o 3 años, cuando los síntomas son más importantes debido a la aparición de cambios secundarios con el tiempo. Sin embargo, en ocasiones los cambios secundarios como el colapso laríngeo avanzado se puede ver incluso antes del año de edad.

Esto demuestra la necesidad de evaluar a todos los perros braquicéfalos inmaduros con el fin de corregir sus anomalías lo antes posible y evitar en la medida de lo posible la aparición de cambios secundarios (muchos de ellos irreversibles).

¿Porqué los perros braquicefálicos están más predispuestos a este síndrome?

En los perros braquicefálicos la mandíbula presenta una longitud normal, pero el maxilar es mucho más corto de lo que debería en relación con el tamaño corporal.

Esta alteración es debida a una anquilosis temprana (durante la etapa embrionaria) del cartílago epifiseal basicraneal, que conduce a un acortamiento del eje longitudinal del cráneo. Todos los tejidos de la esfera orofaríngea están presentes, pero comprimidos, en este espacio reducido, lo que provoca un estrechamiento de las vías respiratorias y un aumento de la resistencia al paso del aire.

¿Cuáles son los signos clínicos más frecuentes?

Con frecuencia en este síndrome puede aparecer:

  • Estridor y estertor respiratorio
  • Disnea inspiratoria
  • Intolerancia al ejercicio
  • Vómitos y/o regurgitaciones
  • Salivación
  • Cianosis
  • Síncopes

Otro signo clínico común es la hipertermia. Los pacientes no tienen la capacidad de eliminar el calor corporal debido a la obstrucción de las vías respiratorias. Por este motivo, estos animales están predispuestos a desarrollar golpes de calor en situaciones mucho menos extremas que los perros de otras razas.

 

¿Cómo realizar el diagnóstico?

La familiarización con este síndrome hace que su diagnóstico sea posible la primera vez que el animal es explorado y “escuchado” en la consulta. No se debe asumir que el perro respira mal porque es “normal” en esa raza.

La mayoría de los perros de estas razas respiran mal, pero las alteraciones que causan este síndrome se deben caracterizar y corregir lo antes posible para evitar una degradación clínica progresiva y una disminución de la calidad de vida de estos pacientes.

El diagnóstico definitivo se basa en la historia, el examen físico, las pruebas de diagnóstico por imagen y la realización de una endoscopia respiratoria.

Examen físico

La estenosis de las narinas se puede diagnosticar fácilmente visualizando los cartílagos dorsolaterales malformados. La auscultación torácica es difícil en estos pacientes por la superposición de los ruidos provenientes de las vías respiratorias altas. Estos animales suelen presentar taquipnea. Además, se debe evaluar el color de las membranas mucosas, la postura y el patrón respiratorio.

Técnicas de diagnóstico por imagen

Radiología

Aunque la radiología no es la técnica de elección para diagnosticar este síndrome, hay algunos cambios que podemos observar en las razas braquicefálicas.

En las radiografías de cráneo y cervicales se puede observan el aspecto abombado del cráneo, típico de esta raza, con ausencia frecuente de los senos frontales. También se puede identificar el engrosamiento y elongación del paladar blando con disminución del lumen de la orofaringe y/o nasofaringe.  Otro hallazgo frecuente son las alteraciones a nivel de la tráquea como estenosis traqueal.

A nivel de la cavidad torácica, las radiografías están indicadas para evaluar patologías de las vías respiratorias inferiores, como la hipoplasia traqueal, enfermedades cardiacas concomitantes y/o posibles cambios pulmonares (p.e. neumonía por aspiración, edema pulmonar cardiogénico o no cardiogénico). Estas últimas alteraciones deben tratarse antes de cualquier intervención quirúrgica para disminuir el riesgo anestésico y favorecer la recuperación del paciente, de ahí la importancia de un diagnóstico adecuado

 

Tomografía computerizada (TC)

El estudio de TC es una técnica de imagen que proporciona mucha información a la hora de diagnosticar y ayudar a tratar a los pacientes con el síndrome braquicéfalo gracias a la posibilidad de evaluar la anatomía en diferentes proyecciones.

Gracias a este estudio se pueden observar alteraciones anatómicas presentes en estos pacientes tanto a nivel de vías respiratorias altas como bajas, con mayor sensibilidad que con la radiología convencional.

Los hallazgos más frecuentes en las vías respiratorias altas son: estrechamiento de las narinas; presencia de cornetes aberrantes tanto rostrales (en la cavidad nasal), como caudales (en las coanas y nasofaringe), produciendo obstrucción parcial de la columna de aire; engrosamiento del paladar blando en comparación con otras razas con obliteración del lumen nasofaríngeo; hipoplasia traqueal.

Gracias a la realización de finos cortes y reconstrucciones en 3 dimensiones, es posible también una mejor evaluación de los lúmenes bronquiales para identificar posibles colapsos,  parénquima pulmonar para descartar la presencia de posibles neumonías por aspiración secundarias, así como el diagnóstico de hernias de hiato deslizantes.

Endoscopia

Aunque las pruebas de diagnóstico por imagen son de gran utilidad para evaluar la anatomía y morfología de las razas braquicéfalas, no nos aporta información dinámica de la patología, para lo que son necesarias pruebas complementarias como la endoscopia.

Endoscopia respiratoria

Para caracterizar las diferentes anormalidades que forman parte de síndrome Braquicefálico, es necesaria la realización de un examen exhaustivo de las vías aéreas bajo anestesia general por endoscopia. Este examen es necesario antes de la realización de cualquier tipo de cirugía. Este examen permite la evaluación no solo morfológica sino también funcional de las diferentes estructuras.

Durante su realización hay que prestar especial atención a las tonsilas, a la longitud del velo del paladar, visualizar los movimientos de los cartílagos aritenoides, observar los ventrículos laríngeos, visualizar la tráquea y los bronquios en busca de colapsos estáticos o dinámicos, inspeccionar la nasofaringe mediante la técnica de “retrovisión” para ver si existe presencia de cornetes aberrantes.

Un estudio ha identificado la presencia de un colapso parcial del bronquio principal izquierdo en un 70% de los perros diagnosticados con este síndrome. En caso de indicación clínica o radiológica, durante el examen endoscópico puede efectuarse un lavado broncoalveolar que permite la obtención de muestras para examen citológico y bacteriología.

Durante el examen endoscópico se identifican lesiones como la elongación del paladar, protusión de las amígdalas, colapso laríngeo y cornetes aberrantes.

Endoscopia digestiva

La realización de una esofagoscopia y de una gastroduodenoscopia puede revelar anormalidades concurrentes del tracto gastrointestinal, incluso en perros que no muestran síntomas digestivos.

Las anomalías digestivas más frecuentemente identificadas en este síndrome son:

  • Esofagitis
  • Esófago redundante
  • Hernia hiatal
  • Reflujo gastroesofágico
  • Hiperplasia de la mucosa pilórica
  • Estenosis pilórica
  • Atonía del cardias
  • Atonía del píloro
  • Inflamación del cuerpo y del antro gástrico
  • Inflamación difusa del duodeno.

Si se considera necesario durante la endoscopia, puede realizarse una obtención de muestras.

¿Qué hace el Hospital Veterinario Puchol diferente en esta patología?

En nuestro centro, la realización de un examen tomodensitométrico (TC) del todo el aparato respiratorio y de una endoscopia digestiva y respiratoria se combinan sistemáticamente para obtener un diagnóstico preciso de las alteraciones que forman parte de este síndrome en cada animal. Esto permite al obtención de un diagnóstico individualizado y exhaustivo que nos permite la elección de las mejores técnicas quirúrgicas en cada paciente.

 

En nuestra experiencia, los mejores resultados se obtienen realizando las pruebas diagnósticas y la corrección quirúrgica lo antes posible. Por este motivo aconsejamos a todos los propietarios de razas braquicéfalas efectuar las pruebas diagnósticas entre los 10 y 12 meses de edad.

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