Thelaziosis ocular canina Una revisión

Nuestra compañera Laura Jiménez, del Servicio de Oftalmología ha preparado para ti este interesante monográfico de una enfermedad emergente en Oftalmología Veterinaria, la Thelaziosis ocular.

La Thelaziosis es una enfermedad caracterizada por la presencia de nematodos en los sacos conjuntivales. Está causada por nematodos del género Thelazia, siendo Thelazia Callipeda la que está implicada en Europa.

Los parásitos se transmiten de un animal a otro, incluso al hombre, a través de diversas especies de moscas, que pueden actuar como hospedadores intermediarios. En el caso de Thelazia callipaeda el vector es el macho de Phortica variegata. La propagación es de tipo estacional, siendo la incidencia mayor en los meses de junio a noviembre, cuando la mosca presenta mayor actividad.

El nematodo adulto de T.callipaeda es filiforme y de coloración blanquecina, con una longitud el macho de 4,5-13 mm y 6,2-17 mm la hembra. En el hospedador definitivo los adultos se localizan debajo de la membrana nictitante, en los conductos nasolagrimales, saco conjuntival y conductos excretores de las glándulas lacrimales.

Ciclo biológico: en el interior de la hembra se desarrolla el huevo hasta L1, larvas que son depositadas en las secreciones lacrimales, siendo ingeridas por moscas cuando se aproximan para alimentarse de las mismas. En el hospedador intermediario tienen lugar dos mudas y los nematodos alcanzan el estadío larvario L3 o forma infectante al cabo de 19-21 días. L3 migra hacia la probóscide de la mosca y es depositada en la cavidad ocular cuando se aproximan para succionar las secreciones conjuntivales. En el ojo el nematodo alcanza el estadio adulto en 1 mes aproximadamente.  Se calcula que los adultos pueden vivir hasta 1 año en la cojuntiva de los animales.

En España los primeros casos se encontraron en el norte de Extremadura (región de la Vera, Cáceres) y en la actualidad son zonas endémicas Cáceres y Orense. Se han detectado casos autóctonos en la Sierra de Guadarrama (Madrid y Segovia), Granada, León y Lleida, siendo su hábitat habitual zonas de bosques de robles.

Signos clínicos

Se deben a la acción mecánica de la cutícula serrada de los vermes y el movimiento de las larvas, de hecho los signos se agravan cuando aumenta el número de parásitos. Algunos de los animales parasitados son asintomáticos.

Los signos clínicos más frecuentes son: conjuntivitis debido a las espículas del verme, con presencia de folículos linfoides en la cara interna y externa de la membrana nictitante así como en la conjuntiva palpebral.  La secreción característica es seromucosa pudiendo evolucionar a mucopurulenta.

Al inicio del proceso se puede observar epífora moderada y blefarospasmo leve.

En los casos más graves pueden aparecer queratítis, ulcerativas o no, en ocasiones de forma secundaria a la presencia de prurito, debido a la autolesión.

Diagnóstico

Se basa en la detección de los nematodos adultos durante la exploración oftalmológica.  Se encuentran principalmente en el saco conjuntival y para su observación es importante realizar un examen oftalmológico completo

La identificación laboratorial se lleva a cabo tras la recogida de los vermes mediante hisopo de algodón estéril o lavado con solución salina fisiológica, manteniéndolos en alcohol de 70º a temperatura ambiente para su identificación morfológica y caracterización molecular.

Tratamiento

Se realiza una eliminación mecánica de los vermes, retirándolos con un hisopo o mediante unas pinzas. Previamente se aplica colirio anestésico, que paraliza al parásito haciendo que se desplacen algunos de ellos por la córnea poniéndolos en evidencia.

Tras la retirada de los nematodos se aplica tratamiento nematocida: Milbemicina oxima a una dosis de 0,7 mg/kg, en dos tratamientos separados 7 días. La combinación de Milbemicina oxima con praziquantel, a la dosis mínima para la milbemicina de 0,5 mg/kg, como en el caso anterior existe mayor eficacia después del segundo tratamiento con un intervalo de una semana.

La aplicación de Moxidectina inyectable en una dosis única de 0,15 mg/kg vía subcutánea con una protección de 5 meses.

También es eficaz la administración de Ivermectina 1% (200 microlitros/kg vía subcutánea).

Otra alternativa es la aplicación única de una combinación de Imidacloprid (10 mg/kg) con Moxidectina (2,5 mg/kg) o bien de Selamectina (6 mg/kg), ambos tratamientos spot-on.

En caso de infecciones bacterianas secundarias sería necesaria la utilización de colirios antibióticos.

De forma profiláctica es conveniente prevenir el contacto del perro con el hospedador invertebrado en la medida de lo posible, así como la administración mensual por vía oral de milbemicina oxima a dosis igual o superior a 0,5 mg/kg.

Pronóstico

El pronóstico de la Thelaziosis ocular canina es excelente, siempre cuando se eliminen todos los vermes y no haya complicaciones como úlceras profundas.

Comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *