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El Servicio de Cirugía Avanzada ha incluido en su protocolo habitual de elección la laparoscopia para los pacientes con criptorquidia abdominal. Está técnica está estandariza y es habitual en los pacientes que recibimos con testículos abdominales.
El criptorquidismo es una patología caracterizada por la no descensión de uno o ambos testículos al escroto. A nivel neonatal, el testículo se origina en la cresta caudal del riñón en la cavidad abdominal del feto, atraviesa el canal inguinal y desciende al escroto. El descenso testicular al escroto depende del crecimiento y la acción del gubernáculo; las anomalías del gubernáculo, como el fallo absoluto o relativo en el crecimiento, el crecimiento aberrante y el crecimiento excesivo, resultan en una ubicación anormal del testículo. Las causas específicas de las anomalías del gubernáculo no se comprenden completamente.
Los testículos deben descender entre 30 y 40 días tras el nacimiento, aunque se puede prolongar en algunas razas de perros. Por lo tanto, el diagnóstico definitivo no puede realizarse hasta 6 meses después del nacimiento.
Se sospecha que es hereditario en perros y gatos, pero además encontramos cierta prevalencia en razas como Chihuahua, Schnauzer Miniatura o Pomerania entre otras. En gatos hay una mayor predisposición en raza Persa.
El criptorquidismo se describe según la ubicación, pudiendo ser abdominal, inguinal o prescrotal; el lado, derecho o izquierdo y el número de testículos afectados, unilateral o bilateral.
En perros y gatos, el criptorquidismo unilateral es más común que el bilateral, y debemos diferenciarlo del monorquidismo unilateral, que es la ausencia de un testículo en el cuerpo.
En el paciente con criptorquidismo unilateral el diagnóstico se realiza por manipulación de la zona inguinal o pre escrotal, donde se detecta una estructura compatible con el testículo.
Si esa estructura inguinal no se detecta, debemos acudir a la ecografía abdominal especializada para detectar el testículo no descendido dentro del abdomen, normalmente a medio camino entre su punto de origen y la salida inguinal. Cuidado, pues en ocasiones el testículo es difícil de visualizar si está dentro del canal inguinal y no se puede palpar desde fuera.
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Los pacientes criptórquidos bilaterales son estériles debido a la supresión térmica de la espermatogénesis; sin embargo, la testosterona sigue presente y permite el desarrollo normal de las características sexuales secundarias.
Los pacientes criptórquidos unilaterales son fértiles, pero menos en comparación con animales sin esta condición. Estos pacientes tienen concentraciones reducidas de testosterona y líbido. Además de una función eyaculatoria reducida, que se caracteriza por una disminución del volumen de semen, espermatozoides y motilidad espermática, y mayor cantidad de espermatozoides anormales e inmaduros.
Complicaciones secundarias adicionales asociadas al criptorquidismo incluyen la transformación neoplásica o la torsión testicular en perros y anomalías congénitas en perros y gatos.
Se recomienda el tratamiento quirúrgico de estos pacientes debido a las consecuencias que pueden derivarse en este órgano fuera de su ubicación habitual.
Estos testículos a menudo se extraen mediante una incisión pre-escrotal, para-prepucial o inguinal directamente sobre el testículo palpable.
Mediante un enfoque abierto por laparotomía del abdomen, ya sea a través de una laparotomía por línea media o para-prepucial. Para testículos criptórquidos grandes y neoplásicos, esta puede seguir siendo la técnica de elección, ya que la extracción requerirá una mayor incisión.
Las técnicas laparoscópicas permiten la visualización y la extracción mediante métodos mínimamente invasivos. Este enfoque minimiza el trauma tisular, las complicaciones postoperatorias de la incisión y disminuye el dolor durante la recuperación.
La criptorquidectomía laparoscópica se realiza tradicionalmente mediante un capnoperitoneo a presión positiva (8-10 mmHg) con una técnica de uno, dos o tres puertos.
En el caso de utilizar un único puerto, este se coloca a 2 cm del ombligo en dirección caudal. Si se utilizan 2 puertos, el segundo se coloca craneal al prepucio. Cuando se quieren usar 3 puertos, la colocación varía si es criptórquido bilateral o unilateral; en el bilateral se coloca el primero a 2 cm del ombligo y otros 2 más caudales y a ambos lados del primero formando un triángulo.
Tanto en criptórquidos como bilaterales se puede utilizar otra disposición de los puertos, que es la que usamos con más frecuencia en nuestro hospital, colocando, los 2 primeros puertos de forma convencional y un tercero (utilizando una pinza Minilap) en el lado en el que esté ubicado el testículo. En esta colocación de puertos, también se puede sustituir la pinza Minilap por una sutura colocada de forma percutánea sujete que el testículo a la pared abdominal.
El paciente se coloca en decúbito dorsal con una ligera inclinación lateral hacia el lado contrario afectado (si es unilateral), también puede usarse una mesa móvil para realizar la inclinación; posteriormente se prepara asépticamente toda la parte ventral del abdomen.
Se utiliza un laparoscopio rígido, y los instrumentos y puertos pueden ser de 5 o 10 mm según el equipo disponible y el tamaño del paciente. Normalmente, se prefiere un laparoscopio de 30° para permitir una mayor y mejor visualización; sin embargo, también se puede utilizar un laparoscopio de 0°. Necesitamos fórceps laparoscópicos Maryland o Babcock para la manipulación y sujeción del tejido.
Una vez que coloquemos los puertos e introduzcamos la óptica, debemos localizar el testículo; para esto se pueden seguir tanto la arteria y la vena testicular desde su origen craneodorsal cerca del riñón como el conducto deferente desde su inserción en la uretra prostática.
Si visualizamos la arteria y vena testicular, junto con el conducto deferente discurriendo dentro del canal inguinal, sabremos que el testículo ha ingresado en el canal inguinal. En estos casos, el conducto deferente se puede sujetar con fórceps atraumáticos y aplicar ligera tracción para facilitar la palpación y la reducción del testículo dentro del abdomen.
Si el testículo se puede traer de vuelta a través del canal inguinal hacia el abdomen, podremos extraerlo por laparoscopia.
Una vez localizado el(los) testículo(s) los manipulamos utilizando fórceps atraumáticos aplicados al testículo mismo o al cordón espermático adyacente. (Fig. 1)
Si quieres, aquí puedes leer una resolución quirurgica de Shut Portosistémico en perros y gatos por Laparoscopia.
Para sujetar el testículo durante la disección y la ligadura, se pueden realizar mediante la colocación de dos o tres puertos permitiendo que un instrumento sostenga el testículo durante la disección, o se puede usar un único puerto y que el testículo se sujete a la pared abdominal mediante una sutura colocada de forma percutánea. Se debe tener cuidado de elevar el testículo lejos del resto de órganos abdominales durante la disección y la ligadura para evitar daños iatrogénicos. Después de la ligadura, el testículo se puede extraer de la cavidad abdominal agrandando uno de los puertos.
Las estructuras vasculares y el conducto deferente se pueden ligar en bloque o disecarse utilizando fórceps Maryland o tijeras. La ligadura se puede lograr mediante sutura intracorpórea, dispositivos de grapado quirúrgico, clips endoscópicos o un dispositivo de termosellado vascular
De forma adiciona y especialmente si el testículo es anormal o se sospecha que es neoplásico, se puede utilizar una bolsa de recuperación endoscópica durante la extracción para limitar el contacto del testículo con la pared del abdomen. Todos los testículos extraídos se envían para análisis histológico para verificación del tejido y evaluación neoplásica.
Antes del cierre rutinario del sitio del portal, se debe inspeccionar la cavidad abdominal en busca de evidencia de hemorragia o trauma iatrogénico, incluida la posible punción o laceración de órganos.
Posteriormente, se sutura por planos de forma convencional y la piel se cierra con pegamento tisular. En animales afectados unilateralmente, se puede realizar una castración prescrotal estándar después de la extracción del testículo intrabdominal.
Existen numerosos estudios desde hace más de una década sobre la indicación de esta técnica laparoscópica en perros y gatos con testículos abdominales.
La criptorquidectomía asistida por laparoscopia se presenta como un procedimiento eficiente y efectivo para la castración de perros y gatos en los cuales uno o ambos testículos no son palpables en las regiones escrotal o inguinal.
La técnica se caracteriza por ser mínimamente invasiva, ofreciendo buena visibilidad y exposición del abdomen con un trauma mínimo para el paciente.
En esta publicación, por ejemplo, se hace un estudio que incluyó a diez perros y tres gatos donde se describe la técnica quirúrgica y resultados de la criporquidectomía asistida por laparoscopia.
En este artículo, dos de los diez perros eran criptorquídicos bilaterales, tres de los tres gatos y siete de los diez perros eran criptorquídicos unilaterales, y un perro era monorquídico.
Este estudio de Hospital Veterinario Puchol demuestra los beneficios de la criptorquidectomía asistida por laparoscopia en la práctica veterinaria, destacando su efectividad y eficiencia como un procedimiento mínimamente invasivo para tratar el criptorquidismo en perros y gatos. La curva de aprendizaje asociada con el procedimiento sugiere que con experiencia, los tiempos operatorios pueden reducirse significativamente, mejorando aún más los beneficios de este enfoque quirúrgico.