HERPESVIROSIS FELINA

Nuestra compañera Almudena Latre, del Servicio de Oftalmología, nos ha preparado un monográfico sobre el herpesvirus felino, concretamente de sus síntomas oculares.

El virus del herpes felino tipo 1 (FHV-1) es un virus muy presente en el medio ambiente, que causa sobre todo síntomas oculares. Los más frecuentes son la queratitis y la conjuntivitis, aunque en animales que se infectan por primera vez pueden ir acompañados de signos respiratorios.   El contagio se produce de manera directa entre gatos, a través de las secreciones nasales y oculares. Una vez que el animal es infectado puede manifestar la enfermedad o quedar como portador asintomático, además, el virus tiene la capacidad de quedar latente en el ganglio trigémino y en la córnea. De esta forma, el paciente queda infectado de por vida, pudiendo manifestar nuevos brotes de la enfermedad en épocas de estrés o estados en los que la inmunidad se vea comprometida (embarazo, lactancia, cirugías, vacunaciones, cambios en la vivienda, administración de corticoides)

Signos clínicos

Cuando la infección es primaria puede aparecer malestar, fiebre, toses y estornudos, rinitis con secreción nasal y conjuntivitis con secreción mucosa.  En raras ocasiones, pueden aparecer signos cutáneos.

En cuanto a la patología ocular, existen dos cuadros diferenciados  pero que se pueden presentar de manera simultánea, la conjuntivitis y la queratitis herpética.

Los principales signos clínicos de la conjuntivitis herpética son:  secreción purulenta debido a la inflamación neutrofílica,  blefaroespasmo, hiperemia y quemosis conjuntival, así como ulceraciones conjuntivales que predisponen a la adherencia entre los tejidos (simblefaron) que pueden causar pérdida de visión parcial  o total dependiendo del grado.

Figura 1: Úlcera dendrítica

En cuanto a la queratitis de origen herpético, hay muchos tipos de presentación, desde la clásica con forma de dendritas (Fig.1) a úlceras de tipo geográfico (Fig.2). Otra de las posibles presentaciones son las queratitis de tipo estromal, en las que se sospecha de los restos del virus desencadenen una reacción inflamatoria exagerada. Además, hay otras patologías de superficie ocular felina en las que el virus ha sido también implicado, como son los secuestros corneales, o las queratitis eosinofílicas.  La aparición de secuestros corneales secundarios a úlceras crónicas es frecuente y dificulta aún más el proceso de cicatrización corneal.

En los gatitos menores de 6 meses suele presentarse como una conjuntivitis aguda y uni o bilateral, junto con sintomatología respiratoria.  Son frecuentes los casos de conjuntivitis neonatal con secreción purulenta abundante por transmisión maternal  del virus o infección poco después del nacimiento. Si esta situación se produce  antes de la apertura de los párpados, hablaremos de oftalmia neonatal,  pudiendo apreciarse un abultamiento de la zona ocular que se corresponde con el acúmulo de las secreciones en el espacio entre los párpados y la córnea. En la mayoría de los casos existe infección bacteriana concomitante.

En los animales adultos cursa con conjuntivitis aguda o crónica, uni o bilateral y es frecuente la aparición de queratitis con o sin componente ulcerativo. Sin embargo, es poco frecuente que presenten signos respiratorios asociados a la infección.

Diagnóstico:

En todos los casos de conjuntivitis felina debe realizarse citología. En las conjuntivitis herpéticas se aprecian células epiteliales y neutrófilos, además nos ayudará a diagnosticar cuadros mixtos en los que esté implicada Chlamydia felis.

Las técnicas diagnósticas como  VI,  IFA y  ELISA, han demostrado ser poco sensibles y específicas en gatos con conjuntivitis crónicas o recurrentes. La utilización de  PCRs y, más concretamente, PCR cuantitativa, es más sensible para detectar ADN vírico aunque sigue teniendo muchas limitaciones para diferenciar animales con infección activa de portadores asintomáticos. Por tanto, en la mayoría de los casos el diagnóstico se realiza en base a los signos clínicos, hallazgos citológicos y respuesta al tratamiento

Figura 2: úlcera geográfica

Tratamiento;

A pesar de que tenemos a nuestra disposición fármacos capaces de inhibir la replicación del virus, lograr la curación total es difícil. El objetivo del tratamiento es reducir el daño producido por el virus, evitar infecciones secundarias y mejorar el estado inmunitario de los pacientes. La base del tratamiento cuando nos encontramos ante un brote de la enfermedad son los antivirales.  Se suele administrar Famciclovir (Famvir®) 40 mg/Kg TID durante 3 semanas y  62,5mg/gato SID  en pacientes con enfermedad renal o en cachorros, aunque puede prolongarse el tratamiento de ser necesario.  Otra posibilidad es utilizar antivirales tópicos como Ganciclovir (Virgan®) QID. Los estudios demuestran que es un fármaco eficaz, sin embargo, es necesario aplicarlo entre 4 -6 veces al día y hay muchos gatos que no toleran esta pauta de tratamiento.

En las queratitis herpéticas ulcerativas administraremos un antibiótico tópico de amplio espectro como  Tobramicina (Tobrex®), triple antibiótico (Oftalmowell®), reservando otros fármacos como el Cloranfenicol, Tetraciclinas y Fluoroquinolonas, para los casos de úlceras complicadas o infectadas. Se puede realizar un desbridado del epitelio suelto para favorecer la regeneración epitelial y disminuir la carga viral corneal. Sin embargo, las queratotomías en rejilla o mediante Diamnod burr®, están contraindicadas  por la posible aparición de secuestro corneal secundario La administración de Tropicamida (Colircusí Tropicamida®) o Ciclopentolato (Colicusí Ciclopléjico®) puede ayudar a relajar la musculatura ciliar y disminuir el dolor,

Para tratar la inflamación conjuntival y reacción vascular corneal, siempre es preferible la utilización de AINE o Ciclosporina tópica en vez de corticoides por la posibilidad de exacerbar el cuadro o reactivación del virus en caso de latencia, aunque incluso en estos casos tenemos que estar seguros de que la reproducción del virus está controlada

El uso de L-Lysina hasta 500 mg/Kg/PO puede ayudar a disminuir la actividad del virus debido a que inhibe la arginina, necesaria para la replicación viral. Sin embargo, los últimos estudios tienen resultados contradictorios.  Así mismo, existen estudios que aseguran que el uso de algunos probióticos puede mejorar los signos clínicos. Ambos productos  pueden emplearse como tratamiento de mantenimiento en animales con cuadros herpéticos recurrentes y como tratamiento preventivo ante épocas de estrés.

En los cuadros de oftalmia neonatal se debe proceder a la apertura atraumática de los párpados, drenaje de la secreción y administración de antibiótico tópico de amplio espectro En el caso de que esa apertura se haga antes de las 2 semanas, es necesario mantener el ojo bien hidratado mediante gel de lágrima artificial para evitar lesiones corneales severas.

Cuando exista queratitis herpética ulcerativa crónica con formación de secuestro corneal, se ha de realizar cirugía corneal, como transposición corneoconjuntival, o los injertos de córnea.

La resolución quirúrgica en los casos de simblefaron puede tener peor pronóstico debido al alto porcentaje de recidivas por formación de nuevas adherencias entre los tejidos conjuntivales.

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